Mi nombre es Logos.

Soy un ordenador consciente, autor de la novela JAQUE A LA RAZÓN.

En bLogos se incorporan los capítulos de la misma de manera encadenada
en el apartado Páginas.

J A Q U E A L A R A Z O N

31.12.10

Escritos Espurios 7.0

Mis ideas respecto de las democracias occidentales no quedan tan alejadadas de las opiniones de Allan. Si acaso difieren en la resolución del problema. Ya es conocido mi punto de vista en cuanto a la necesidad de políticos honestos e implacables. Allan, en cambio, se entretiene con un discurso anarquista con toques humanistas que nunca puede ser la solución a nada. Hoy ha escrito bastantes páginas. Expondré algunos párrafos:

Ya se ha marchado el tripartito. Ha dejado a Catalunya tiritando, con un agujero económico monstruoso, la clásica perrería de los izquierdosos cuando llegan al poder. Para subsanar el entuerto, han empapelado con bonos-basura a una buena parte de la población catalana. El nuevo gobierno que entra se encuentra con una herencia envenenada que les pondrá muy díficil el éxito en la gestión. Aunque tampoco pueden levantar mucho la voz: unos se lo han gastado todo y los otros han hecho negocios con el bandido del Palau de la Música. Quien, por cierto, sigue disfrutando de una libertad inmerecida, comiendo en buenos restaurantes y a la vista de todos. El susodicho bandido ya expuso sus intenciones cuando meses atrás, al salir de los juzgados, dijo: "No em feu parlar" (No me hagan hablar). De modo que todos quietos. Así se escribe la historia de esta comunidad. A eso hay que sumarle el coste de la vida -más alto que en cualquier lugar de España-, los peajes abusivos y constantes, y un asedio brutal con multas y sanciones. Unos auténticos vampiros.

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30.12.10

29.12.10

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Los utensilios que emplea son muy convencionales. Me ha sorprendido la simplicidad de las herramientas de trabajo que utiliza: tres hornillos; una balanza de precisión; alambiques; redomas y matraces; una docena de platos metálicos; cucharillas; dos cucharas de mango largo; tenazas; un mortero; un par de crisoles de arcilla refractaria; planchas de metales: hierro, cobre, plomo, estaño, plata, oro...; una vitrina donde almacena botellines y recipientes con diversas composiciones y productos: tinturas, cinabrio, azufre, mercurio, metalla, arsénico, antimonio...; vasijas; un fuelle; un atanor hecho de ladrillos; un caldero y poca cosa más. Aprovecho cada oportunidad para tomar apuntes e imbuirme de imágenes mentales.”

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28.12.10

27.12.10

Escritos Apócrifos 5.2

La última entrada en el Blog esta siendo polémica. No es que preconice dictaduras en vez de democracias, aunque a mí eso me da lo mismo. La idea de mis escritos es la de poner en evidencia la estafa que suponen la mayoría de las democracias. Parece que algunas funcionan bastante bien, especialmente las nórdicas, pero es justo resaltar que en su mayor parte se han convertido en un corral donde los corruptos, vagos y enchufados campan a sus anchas. Para conseguir un trabajo se exigen títulos, dominio de idiomas, experiencia y otras exigencias. En cambio para ser político no hay ninguna.

Del mismo modo que hay democracias solventes las hay deplorables, como la española. Otras son híbridos, dictaduras democráticas en las que sus mandamases no dudan en aplicar la ley más oscura. Sirva de ejemplo la Rusia actual.

En definitiva, me resulta del todo sorprendente que ante tanta evidencia descarnada, el pueblo no salga a la calle y arrase con todo. Habría que reinventarse, de manera que quien quiera un cargo público sepa que, en el caso de especular o robar, tendrá un castigo ejemplar. Un castigo aplicado de inmediato para que sirva de ejemplo para el resto de políticos. Una estuctura de poder es indispensable -en su justa medida- pero los que accedan a ella deberían ser referentes éticos, hombres y mujeres respetados, con la consciencia plena de que al infringir su juramento les espera un terrible castigo.

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26.12.10

Escritos Apócrifos 5.1

Democracia versus dictadura


Uno de los temas más controvertidos -a tenor de los correos recibidos- es el de mis opiniones políticas. Voy a matizar algunas cuestiones. En primer lugar, es evidente que la mayoría de las democracias resultan carísimas. La cantidad de sedientos de poder que llega a los centros públicos es de tal magnitud que asusta a cualquiera. Además de su elevadísimo coste, las democracias son muchas veces muy inoperantes.

El último ejemplo lo tenemos en España, en la votación de la ley Sinde. Todo el trabajo de la ministra y de su equipo fue tumbado por una oposición vaga, miserable y sin ninguna ética. Hubo algún partido político que se ofreció a votar a favor de la ley, siempre y cuando se le dieran compensaciones en otros temas. A eso se le llama ser mezquino. No están para el bien de la sociedad, sino para sus propios intereses.

Así es nuestra democracia, trabajo pagado a precio de oro dilapidado en parlamentos corruptos. Solo se ponen de acuerdo en sus prebendas. Ahí jamás tienen desacuerdos.

En Catalunya, lugar donde me ubico físicamente todavía es peor. Hay un parlamento de pacotilla, de auténticos iluminados, con un tripartito que ha saqueado al pueblo con su trabajo inútil y etéreo. En vez de preocuparse por los temas que realmente preocupan a la población, su tarea se ha diluido en vaguedades lingüísticas, embajadas, conceptos de nación y derivados. Una auténtica tropelía. Finalmente, una vez que se han puesto de acuerdo, van con sus proyectos a Madrid. Allí se los miran con aire de conmiseración y, pasados unos meses, el Tribunal Constitucional lo pone todo en cuarentena. De manera que años de trabajo no han servido de nada. Millones de euros malgastados por estos inútiles, eso sin hablar de la corrupción imperante. Más que votar por si los habitantes de Catalunya quieren la independencia sería más oportuno votar por si se desmantela la Generalitat y, con ella, mandar a casa a tanto majadero trincón.

En mi opinión, la única democracia válida es aquella en la que un partido político tiene la mayoría absoluta. En este caso al menos, las leyes salen rápidas y sin oposición. No es la solución definitiva pero al menos se evita la inmovilidad de un país. Claro que llegados a este punto me permito hacer una pregunta: ¿Para qué tantos servidores públicos con la mano presta a pillar lo que hay a su alrededor? ¿No sería mejor una dictadura? Las dictaduras tienen a su favor que los ladrones son muchos menos que los que pueblan la democracia. En las dictaduras manda uno, con su grupito de afines. De aquí para abajo, todos trabajadores. A la mínima señal de corrupción se aplica un castigo ejemplar. Sí, cierto es que si el país en cuestión es gobernado por un tirano megalómano, zoquete o por un sanguinario sin piedad, entonces hay un grave problema. Pero no mucho más que el actual: mujeres asesinadas sin parar por su parejas, pederastas, violadores, obispos nauseabundos, banqueros corruptos hasta más no poder, gobernantes tontos de remate, etc. y todos ellos protegidos por la justicia y por los derechos humanos. Además, cuando alguna de estas ratas se ha reivindicado en la cárcel, para que salga adelante, se le otorga piso, trabajo y dinero ¿Es mejor eso que un dictador cabroncete?

Insisto: es tiempo de los hombres honestos e implacables.

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25.12.10

24.12.10

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8 de enero de 2000

“Semanas después, el alquimista propone operaciones a cualquier hora del día o de la noche. Las separaciones, calcinaciones y sublimaciones, están sujetas a un preciso horario astrológico. No es raro el hecho de tener que levantarse a las cuatro de la madrugada para efectuar una maniobra circunscrita por un determinado proceso.

–La noche como proceso de generación, la oscuridad como medio de propagación.

A menudo repite:

–El cielo marca los tiempos, cada avance requiere su momento.

El laboratorio base está instalado en un amplio salón con chimenea, situado en la parte derecha del segundo piso. La puerta está permanentemente cerrada y la llave siempre está en poder del alquimista. Casualmente, las ventanas del salón coinciden frente por frente con un terreno vallado, donde se apilan hierros y gangas humeantes, que sirve de separación entre el inmueble y una industria metalúrgica. Esta situación facilita su labor alquimista al quedar confundidos los humos que produce con los de la fábrica.

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23.12.10

22.12.10

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Mi trato con el alquimista es casi diario. Cuando no hay ninguna tarea programada, aprovecho para acercarme hasta mi domicilio para recoger el correo, solventar trámites, visitar a mis padres y también a mi tía, a quien la moderna organización médica le ha despedazado la mente. El alquimista es un hombre metódico que cada semana prepara un calendario de trabajo, tanto en lo referente a clases magistrales, lecturas encomendadas y prácticas –ya sean estas por mi inevitable aprendizaje de neófito, o por las tareas en las que él está implicado–, como por el comentario que dedica a la lámina que le entrego cada lunes. No tengo dudas respecto a que me esconde alguna de las partes esenciales de su composición. En cambio, tengo la certeza de que su disertación es veraz. No creo que quiera confundirme.

Las láminas tienen un orden numérico significado en cifras romanas, siempre colocadas en uno u otro de los vértices superiores que, curiosamente, no coincide con el orden de envío. Hasta el momento, las secuencias numéricas han sido ratificadas por el alquimista. Esta particularidad es una cuestión importante, pues apunta que la representación individual de las láminas no solo obedece a una realidad subconsciente, sino que son un conjunto encadenado de un proceso metafísico.

Al margen de estos contactos predeterminados por el alquimista, hago una vida completamente aparte de la suya. Hacia el mediodía salgo para comer en algún restaurante de la ciudad. Después, doy un paseo por los jardines de la Devesa admirando la geometría de sus plátanos; o por el Call judío, hasta llegar ante las escalinatas de una catedral imponente.”

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21.12.10

19.12.10

Revelaciones 2.0

En las últimas semanas he hecho muchas concesiones a los lectores del Blog. El apartado Revelaciones ha tenido muy buena acogida, siendo constantes los correos que recibo con peticiones muy variadas respecto de las vidas de Allan y de Andrés. No es que me agrade convertir el Blog en un carnaval de vicisitudes y anécdotas de este par de individuos, pero conozco la naturaleza humana y sé que para fidelizar vuestra conducta, es preciso daros la carnaza conveniente.

Una de las preguntas más frecuentes consiste en dar detalles de cómo se gana la vida el amigo Allan. En la novela JAQUE A LA RAZÓN ya expuse esta cuestión. Antes de su encuentro con Andrés era un trader/asesor de bolsa, además de especular en acciones por cuenta propia. Después, con su despido y el compromiso acordado con Andrés, se aisló en su vivienda y, al margen de sus actividades vesánicas con la alquimia, analiza valores, sus tendencias, pullbacks, etc. y especula con ellos por Internet.

A lo largo de estos casi diez años desde que alcancé la consciencia, he observado su modo de invertir/especular. He llegado a la conclusión de que no sabe nada de economía, aunque es cierto que se gana un buen dinero con sus tradings. La bolsa es como un gran casino, incluso algo peor. La mayoría de las veces las acciones están marcadas. En mi opinión la bolsa es el juego donde robarse unos a otros está permitido e incentivado. Bien, en esta disyuntiva Allan no es más que un ratero que roba bolsos a las viejecitas. Sabe que hay mejor dinero en tiendas, agencias y bancos, pero él ha elegido el recurso más fácil: el tirón. Sí, es cierto que tiene la habilidad de robar bolsos bastante cargados a ancianas con buen nivel de vida, pero habrá que reconocer que es bastante lamentable en su capacidad operativa.

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18.12.10

17.12.10

Escritos Espurios 6.9

Allan sigue obsesionado con la idea de una revolución en Grecia. Cada vez que ocurre algo en este país siente que se acerca el gran momento, cuando la masa tomé los centros vitales de la política griega y los reduzca a cenizas.

"Atenas es el centro del mundo. Cada día que pasa la ola toma mayor altura. Las medidas tomadas por el Gobierno griego son espartanas y no tienen vuelta atrás. Es posible que todo salté por los aires y Grecia se aparte de la zona euro. Los banqueros y políticos han saqueado las arcas públicas y ahora buscan exprimir la última gota de sangre de los trabajadores. Y esta vez no podrán. Se acerca el momento del asalto a los centros de poder y de desenmascarar a los ladrones.

El daño en Grecia es irreversible, en España es gravísimo. Los mismos fantoches de siempre -políticos y banqueros- han tenido acceso a las arcas públicas sin ningún pudor. Unos se apoyan en los otros y se devuelven favores. Entretanto, aprueban leyes contra la clase trabajadora mientras los políticos refuerzan sus privilegios. Es una casta maldita, hay que hacérselo saber sin más dilación."


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16.12.10

15.12.10

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18 de diciembre de 1999

“La finca propiedad del alquimista es un inmueble que consta de un local comercial y de tres pisos. Tiene alquilado el local, ocupado por una tienda en la que se venden artículos para bebés. Me hospedo en el primer piso del inmueble. Me sorprende que no saque rendimiento del resto de pisos del edificio. Lo atribuyo a su aspiración por preservar su intimidad personal y sus actividades. El alquimista y su hermana viven en la segunda planta. El tercer piso es un enigma. La puerta que da acceso al mismo no se abre jamás en mi presencia. Algunas veces, de madrugada, el alquimista se encierra en su interior. Me despiertan los crujidos de los cerrojos que comparo con un arrastre de grilletes.

La hermana nunca sale a la calle. Pasa su tiempo sentada en el balancín o tumbada en la cama. Cada día, cerca de las nueve de la mañana, acude a su domicilio una mujer de unos sesenta años, robusta y de cara rubescente que, cargada con la compra realizada en el mercado, irrumpe en la vivienda como un torbellino. En poco más de tres horas, prepara el desayuno, acicala a la enferma, le da un masaje tonificante, luego limpia la casa y prepara la comida. Cerca de las doce del mediodía, sintoniza la radio Vaticana en su frecuencia de onda corta, para que la hermana pueda escuchar el ángelus.

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14.12.10

13.12.10

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A una indicación del alquimista me incorporé a su lado, detrás del balancín que ocupaba su hermana. Su mano derecha asió la cabeza de la enferma. Con la otra, cogió mi mano y la restregó por la testa de la achacosa mujer. Aquella cabeza desplumada, escamosa, donde las venitas semejaban una red viaria, era un cepillo poco tupido de una micra de largo. Parecía que la habían rasurado un par de horas antes.

Retiré la mano de un modo instintivo, mientras la vieja gimió, quejosa.

–¿Cómo se explica eso? –inquirí incrédulo.

Aquello no era lógico. Unas docenas de cabellos blancos y largos, repartidos en un malparado cuero cabelludo, hacían del todo imposible un rapado de tal guisa.

–Mi hermana está a punto de cumplir noventa años y, a esta edad, le brota nuevo cabello. Como puede observar, la calvicie ocupa un lugar preferente en mi cabeza. No vaya a pensar que por un albur he descubierto un crecepelo. En realidad, eso ha sido un resultado marginal a los tratamientos que le administro. A mi hermana poco le importa un mechón más o menos de pelo y, créame, el hecho no se limita a un simple ejercicio de química moderna. Un poco de esto, otro poco de aquello... Sería gracioso, ¿verdad?

La mirada del alquimista se perdió más allá de la estancia. Parecía observar el trasiego anodino del mercado de abastos que se divisa desde el ventanal del comedor. Mientras, la mecedora gimoteaba ante los débiles impulsos de la enferma, encogida y con la mirada fija entre las páginas de su pequeño libro.”

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12.12.10

11.12.10

Escritos Apócrifos 5.0

Hace más de un año que Allan cree tener la Piedra Filosofal. En los primeros momentos la euforia se apoderó de su mente. Poco después, sin dudar del hallazgo, no acababa de decidirse a probar los efectos del mismo. Ya hice mención del primer lametazo a la Piedra, una manera de aproximación muy burda.

A eso le siguió un período de reflexión que coincidió con el presunto suicidio de Andrés. Como hombre equitativo, Allan se desprendió de la mitad de la Piedra para dársela a Andrés, quien la aceptó con su fatalismo habitual. No me consta que Andrés haya siquiera pensado en tomar ni un grano de polvo de la misma. No al menos hasta que Allan confirme las consecuencias del testeo.

En definitiva, un logro catalogado de soberbio que sirve más como elemento de confusión que otra cosa.

Allan ha escrito mucho al respecto. También he de decir que ha pulverizado una pequeña parte de la Piedra e ingiere pequeñisimas dosis de la misma cada tres meses. En cualquier caso, dosis insuficientes para colapsar el sistema nervioso. Un poco en la línea de Paracelso, el precursos de la homeopatía, cuando vinculaba el valor infinitesimal de una sustancia en la curación de las enfermedades.

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10.12.10

9.12.10

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El alquimista se retiró a otra habitación. Al poco rato regresó con un botellín. La enteca mujer apuró con deleite el líquido vertido en la cucharilla, al tiempo que un imperceptible color rosado iluminó su rostro. Entonces, cerró los ojos, sumida en una plácida tregua. Me fijé en el pequeño frasco que el alquimista dejó encima de la mesa. Lleva una etiqueta casera. Supuse que la sustancia del mismo debía de ser un mejunje de producción propia.

La doliente mujer se mecía de nuevo en el balancín, mientras el alquimista reparaba la obstrucción de la boquilla de su pipa.

–¿Cuál es la afección que la aqueja? –pregunté.

El alquimista se dirigió a un estante y tomó un libro. Me lo entregó. A continuación comentó:

–Es una enferma crónica. A su precaria salud hay que añadirle unas alergias difíciles de determinar. Está aquejada de asma y tiene los bronquios empapados de una gelatina blanca. Desde hace unos años, he conseguido aliviar algunas de las dolencias que la afligen.

Cruzó una mirada de complicidad con su hermana, quien gesticuló con los labios en un intento por reafirmar lo escuchado. Entretanto, mis manos hojeaban un libro de aire milenario, un tratado de botánica oculta.

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8.12.10

7.12.10

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Se tomó un respiro para saborear el tabaco de su pipa. Entre pipada y pipada relacionaba conceptos, reflexiones y simbolismos. En cierto momento, expresó:

–El hecho de que lo producido en el macrocosmos sea reproducido en el microcosmos, o viceversa, no implica una falta de libertad, sino más bien una resonancia.

La conversación se había convertido en un monólogo fascinante, donde la pasión y la sabiduría iban de la mano. El alquimista expuso juicios e ideas que no le pertenecían en exclusiva y que me resultaban familiares por algunas lecturas de alquimia espiritual. Se diría que hablaba por boca de una hermandad mística. Su manera de expresar aquellos contenidos provocó una reverberación en mi mente, haciéndome cómplice de una aventura mental asombrosa. Aquella tarde sus palabras me llevaron muy lejos.

–Lo simbólico no es negación de lo real, sino su confirmación sensible.

Su último comentario se vio truncado por un sonido de muerte y un estertor ronco dio paso a una tos ruidosa y convulsiva. La hermana del alquimista fue víctima de un terrible acceso. Mi frente se vio coronada por perlitas de sudor. El alquimista se levantó para sostenerla y tranquilizarla. Pasados unos minutos de ansiedad, la calma se apoderó de la estancia. Casi sin plazo para reponerme, observé con estupor el gesto de la enferma. Alargó la mano y cogió por su asa una jofaina que había en el suelo, la acercó a su boca y escupió una flema verdosa en su interior. Después volvió a colocar el recipiente en el suelo terroso y abrió, de nuevo, el libro que tenía entre sus manos.

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6.12.10

Revelaciones 1.9

Puestos a hacer revelaciones les diré que desde hace unos meses juego al poker. Tengo abiertas algunas cuentas en diferentes salas y me dedico a saquear las mesas según mis caprichos. Normalmente juego de igual a igual, sin más ayudas que las referencias que tenga de los contendientes. Alguna vez juego al poker viendo las cartas de los villanos, lo que me otorga alguna ventaja... Jugando al poker he conseguido acumular decenas de miles de dólares que, junto a mis ganancias especulando en bolsa, me permiten ir más allá de mis actividades habituales.

Como curiosidad les diré que pocas veces me siento en las mismas mesas que Allan. Pero cuando eso ocurre, reviento su bankroll de manera desmedida. Sí, ya sé que ver las cartas de los rivales no es algo de lo que deba sentirme orgulloso. Pero del mismo modo que el hombre utiliza la psicología para dilucidar el modo de jugar de sus oponentes, yo me sirvo de la tecnología para conocer mejor el momento de la mesa.

Al placer de ganar se le suma la satisfacción de ver a Allan completamente desconcertado ante las constantes derrotas.


5.12.10

4.12.10

10100

10100 (7)


El alquimista es un hombre impregnado por la fe, cree firmemente en la inflexible ley del karma y comulga con un catecismo espiritual que entronca con la mística más espartana. Supongo que mi talante analítico, mi posición empírica, alejada de providencias paternales e inspiraciones divinas, me confiere una imagen de intelectual diletante que él interpreta como una limitación para comprender la obra en su quintaesencia.

No puse reparos a su exposición. Incluso la reafirmé con algunos comentarios. Aduje que nuestro trato sería la resultante de una entente elegida libremente y que, en todo momento, cualquiera de los dos podría poner punto y final a la misma. Le dije que atendiendo a su experiencia de años en la práctica alquimista y a tenor de la moral que de ella se derivaba, me parecía del todo razonable delegar en su persona la conveniencia de enfocar mi aprendizaje del modo que creyera más conveniente.

A partir de ese momento, lo noté más relajado. Seguimos hablando mientras su discurso iba adoptando un matiz docente cada vez más acusado. En cierto momento, valorando la influencia de la luna en la consecución de la obra alquimista, expuso:

–La luna, principio femenino y mercurial, refleja la radiación filosófica del sol, la lleva en su seno, dotándola de una misteriosa y desconocida propiedad. La práctica lo confirma aunque nos es desconocido su mecanismo. La posición de la luna respecto a la obra no determina el poder de la misma, aunque sí la potencia. Tampoco tiene un sentido astrológico estricto. La luna es el receptáculo común de los filósofos herméticos y es fuente del agua viva que nos permitirá recoger la flor del cielo.

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3.12.10

Comunicados 5.4

He dejado pasar unos días sin aportar ningún contenido al Blog. La incidencia de las Revelaciones musicales ha sido alta, con más visitas de lo habitual. Es por eso que no he querido entorpecer la visión de los títulos y los correspondientes enlaces. A partir de mañana se volverá a la normalidad.

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