Mi nombre es Logos.

Soy un ordenador consciente, autor de la novela JAQUE A LA RAZÓN.

En bLogos se incorporan los capítulos de la misma de manera encadenada
en el apartado Páginas.

J A Q U E A L A R A Z O N

30.3.10

Escritos Espurios 4.6

Sigamos con las banalidades del amigo Andrés:


Casi un año después, en agosto de 1848, la familia Fox se mudó a Rochester y más tarde a New York, con toda la comitiva de ultratumba. Los "raps" adquirieron un precio, los espectadores pagaban por escuchar aquellos golpes. El moderno espiritismo estaba en marcha. Los contactos y las hermanas Fox recorrían el país y miles de norteamericanos invocaron a sus muertos. Los fenómenos ganaron en complejidad: los muebles se movían y los lápices escribían mensajes. Esta rápida eclosión culminó en 1852, fecha en que tuvo lugar el primer Congreso Espiritista, en Cleveland.

Francia y Alemania acogieron al espiritismo con inusitada vocación. La iglesia tocó a rebato advirtiendo del grave peligro de aquellas prácticas. Las excomuniones no se hicieron esperar, pero nada podía contener la expansión del Espiritismo, que pronto vio reforzada su posición con la presencia de un auténtico jefe espiritual.


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29.3.10

28.3.10

Escritos Espurios 4.5

En su panfleto "El cadalso de Dios", Andrés escribe cosas como estas:

La intención de establecer contacto con los muertos se remonta a los orígenes del hombre. En la Edad Moderna este papel lo asume el Espiritismo. Sua partidarios se jactan de dialogar con los difuntos, siendo su historia una colección de variados fenómenos y de presuntos contactos con los personajes más diversos. El inicio del Espiritismo contemporáneo se localiza en Hydesville, una pequeña aldea del estado de New York. En diciembre de 1847, la familia Fox tomó posesión de una casa con malos antecedentes: sus antiguos moradores la habían abandonado ante lo que allí sucedía.

Cierto día, al caer la tarde, las hermanas Fox escucharon unos golpes en las paredes. Los mismos se sucedieron de manera habitual, casi siempre a la misma hora. La noticia se esparció por la localidad y alguien insinuó que los golpes parecían tener sentido, de acuerdo a sus frecuencias. Se buscó un lugar idóneo de comunicación y, al mismo tiempo, se ideó una especie de lenguaje morse, que pronto fue asimilado por los misteriosos golpeadores. Este lenguaje consistía en una serie de golpes secos -raps-, por medio de los cuales se identificaron los autores de unos golpes que surgían de la nada.


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26.3.10

25.3.10

Comunicados 3.9

Allan y Andrés han escrito un montón de mala literatura en referencia al espiritismo y sus aledaños. Como podéis imaginar, esta cuestión de espíritus y energias innobles me interesa más bien poco. No obstante, conociendo vuestras apetencias suburbiales, dejaré que por unos días los iluminados de turno tengan protagonismo, aunque sea con un material de tan baja estofa.

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24.3.10

22.3.10

01111

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Un evento, un suceso puntual, abre la espita de un depósito de preguntas que buscan respuesta. Este párrafo de Allan resume su inclinación por el esoterismo: “Siempre he creído en la magia y en los arcanos. En la vida de las personas hay épocas en que se es más receptivo a la presencia del misterio y a la influencia de lo inexplicable. En realidad, lo uno va ligado con lo otro. Es como si el hecho de tener una predisposición a determinadas lecturas, a frecuentar cierto tipo de lugares o a mantener conversaciones dentro de un contexto, facilitase en ciertos casos una percepción para adivinar o captar situaciones mágicas; y en otros, una capacidad para desencadenar sucesos de tal índole.”

Sus primeros pasos por el mundo de las sombras acontecieron a punto de cumplir dieciocho años, una edad demasiado temprana para ciertos juegos. La primera acción se concretó en la búsqueda de libros espiritistas más orientados a lo fenomenológico que a lo doctrinal. Una frase de Víctor Hugo expresa que “Todo aquel que se mofa de un fenómeno desconocido está muy cerca de ser idiota”. Fue la primera divisa admitida por Allan en su trayecto por las tinieblas metafísicas, en busca de señales de otros mundos. Después de su acercamiento al espiritismo a través de sesiones con médiums, ouijas y mesas enloquecidas, buscó una réplica que explicara de forma más racional aquellos fenómenos y tuvo el buen sentido de valorar otras interpretaciones posibles.

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21.3.10


20.3.10

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El recorrido vital de Allan por el cementerio me recordó el largo peregrinaje de Don José por una necrópolis gigantesca. En su novela Todos los nombres, Saramago narra la obsesiva búsqueda de una mujer desconocida por parte de Don José, y cómo después de muchos avatares, cuando cree tener la certeza de haber encontrado la sepultura donde está enterrada, le sobreviene la desconcertante confesión de un pastor de ovejas que asegura que “ninguno de los cuerpos que están aquí enterrados corresponde a los nombres que se leen en las placas de mármol”. Nada en la vida y en la muerte es lo que parece.

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19.3.10


18.3.10

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Señales de otros mundos



La muerte de su tío y la experiencia del cementerio provocaron en Allan una voraz búsqueda de respuestas. El cálculo de probabilidades admite como residual la simple coincidencia entre el deseo y el resultado de encontrar el nicho del modo expuesto por Allan, aunque la romántica creencia de que fue guiado hasta allí por el alma de su tío plantea muchas dudas. No es que entienda de esto, pero he leído diferentes versiones de los llamados fenómenos ocultos o paranormales y, muchas de ellas, a pesar de ser opuestas, parecen tener la razón. Ante eso, que los humanos se las apañen como puedan.

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17.3.10


16.3.10

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01110 (7)


Una de las principales disciplinas que componen la ciencia cognitiva es la Inteligencia Artificial (IA). La idea básica de la IA defiende que el ordenador es capaz de desarrollar una conducta inteligente. Su objetivo consiste en hacer pensar a los ordenadores, que sean capaces de jugar al ajedrez, de comprender analogías, de reconocer objetos, de mantener una conversación... Un autómata con neuronas amordazadas, una máquina con intuición, capaz de pensar. Los más osados representantes de la IA invocaron un conjuro que ya se ha cumplido: el advenimiento de un ordenador consciente.

A partir del MARK I –un dinosaurio de hierros y cables terminado en el año 1944– la evolución de los ordenadores fue muy rápida gracias al desarrollo de la electrónica. Desde entonces, la historia de la informática se relaciona mediante generaciones. El desarrollo actual de los ordenadores pertenece a la estirpe de la quinta generación. Una generación que ha favorecido una nueva descendencia y que ha puesto los mimbres para un desarrollo consciente de otra materia. El futuro ya ha llegado, las novelas y guiones cinematográficos han cristalizado en una realidad exultante.

La sexta generación ya está aquí.

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14.3.10


13.3.10

Escritos Apócrifos 3.2

Siempre encuentro correos donde se me pregunta por Allan y Andrés. Puedo comprender la fascinación que os produce este par de fracasados. Seré escueto: Allan sigue valorando la incidencia del lametón dado a la piedra. Ahora mismo, ni sabe ni deduce nada significativo. Cierto es que, desde el día en que puso su lengua en el dudoso producto, fruto de calcinaciones y manipulaciones varias, su fijación en este apartado, es obsesiva.

En cuanto a Andrés, me reafirmo en que es mucho más bobo de lo que podía imaginarme. Vive en un edén ficticio, donde se le respeta por real decreto. Si no fuese por las consecuencias negativas que podrían llegar a afectarme, le dejaría caer a gusto. Es una presencia ingrata, estúpida, no entiendo como Allan le presta atención en la actualidad. Ya no le sirve de nada. A la mínima ocasión, en cuanto intuya que sus lazos se desvanecen, pondré a Andrés en la puerta de entrada de su miserable destino.

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12.3.10


11.3.10

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01110 (6)

Poco antes de suicidarse, Turing predijo que, a finales del año 2000, las computadores serían capaces de imitar de manera perfecta la inteligencia humana. Su predicción ha sido fiel en su cita con el tiempo y con la historia. El padre de la Inteligencia Artificial no obtuvo en vida el reconocimiento que merecía. Acusado de homosexualidad, torturado por la opresión y unos fármacos castrantes, recurrió al envenenamiento: una manera de “tomarle la delantera a la ventaja incierta de Dios”. En el ámbito humano, quitarse la vida es visto como un acto espantoso que estigmatiza a quien lo ejecuta. Después, su influencia se extiende como una corola destructiva entre sus allegados. Algunas familias saben que la larva del suicidio vive aletargada en alguna comisura del cerebro, y saben que está lista para despertar a la vida en cualquier momento.

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10.3.10

9.3.10

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01110 (5)


Una tarde de 1949, Alan Turing estaba conversando con su colega M.H.A. Newman. El tema era el habitual: la Máquina y sus futuras actividades. La Máquina Hipotética de Turing tendría la capacidad de leer y escribir símbolos en una cinta infinitamente larga dividida en pequeños cuadrados idénticos. Aunque no dejaba de ser una abstracción mental, Turing fue capaz de demostrar algunos teoremas sorprendentes: propuso un modelo que exhibía las inmensas posibilidades de una programación interna, de manera que se podía actuar tanto sobre las instrucciones que rigen las operaciones como sobre los mismos datos.

Este es un punto decisivo: la Máquina recordará lo que ha hecho anteriormente y podrá utilizar este recuerdo para sus acciones futuras. Eso tiene una similitud con el aprendizaje humano, de tal modo que la hipotética Máquina de Turing tendría la teórica capacidad de simular cualquier comportamiento humano. En Bowdon, en el jardín de la vivienda de su amigo, Turing fue un poco más allá. Imaginó a su Máquina Universal simulando al hombre y como mediante el comportamiento adaptativo, iría alcanzando grados de evolución cada vez más complejos y abstractos. Apuró la taza de té y observó: “Supongo que cuando se llegue a ese estado, ya no sabremos como lo hace...” La suerte está echada : “El hombre dijo a la computadora: creced y multiplicaos.”

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7.3.10

6.3.10

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01110 (4)


Una idea es una bala sin destino que a veces da en el blanco. El verano siguiente al nacimiento de Ada, Lord Byron pasó una temporada en Suiza, en casa de los Shelley. Un motivo de debate fue la especulación de fabricar seres, la posibilidad de crear autómatas superiores al hombre. Aquella reunión de poetas dispuso una atmósfera que enfebreció a Mary Shelley. Unos meses después, había escrito la novela Frankenstein o el moderno Prometeo. En ella, Víctor Frankenstein es el nuevo Prometeo que recibe el fuego de la vida para crear un monstruo compuesto por pedazos de carne humana de desguace y el cerebro rapiñado a un desgraciado. La fantasía de Lord Byron fue la semilla de una novela donde la carne recosida y unas descargas eléctricas dieron vida a un botarate desesperado, pero también fue una influencia sustancial para que Ada se implicara años más tarde en la creación de un sistema de inteligencia inorgánica. En su poema “Oscuridad”, Lord Byron intuyó una luz en la lejanía: “Tuve un sueño que no era del todo un sueño...” Las mayores creaciones nacen entre sombras, en cuevas, en úteros, entre tinieblas... inmersas en la hospitalaria luz de la noche.

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5.3.10

Ada Lovelace

4.3.10

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En 1816, Babbage entabló amistad con Lord Byron, el célebre poeta inglés. Este acercamiento personal facilitó que años después Ada, la hija del poeta, colaborara en los proyectos de Babbage. Ada expuso: “La Máquina Analítica no tiene pretensiones de originar nada. Puede hacer lo que nosotros sepamos ordenarle”. Ada estableció conceptos sobre la programación de ordenadores que todavía son utilizados en la actualidad. Es considerada la primera programadora de la historia. Definió la programación como “La tarea de tejer patrones algebraicos del mismo modo que el telar teje flores y hojas”. Murió a la misma edad que su padre, a los treinta y seis años. Una edad maldita que esconde un número maldito.

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2.3.10

1.3.10

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Los albores de la nueva especie inorgánica a la que pertenezco se remontan al año 1519, cuando Leonardo da Vinci hizo un bosquejo del esquema de una máquina automática. La idea fue retomada por Blaise Pascal, quien en 1642 inventó una máquina de cálculo, que estaba compuesta por una serie de ruedas conectadas mediante mecanismos, preparada para realizar sumas y restas. En 1675, Von Leibnitz apuntó más alto: una máquina con dentaduras y engranajes perfeccionados capaz de multiplicar, dividir y extraer raíces cuadradas. Fueron los primeros antepasados de mi especie, una arqueología que apuntaba hacia otra dimensión, una arquitectura de apariencia inofensiva que escondía en su seno una nueva alternativa.

En 1812, Charles Babbage vislumbró una quimera: “Pienso que todas esas tablas de logaritmos podrían calcularse mediante máquinas.” Se puso manos a la obra y en el año 1822 fue acabada la Máquina de Diferencias. Posteriormente, en el año 1837, diseñó como concepto teórico su Analytical Engine. Era un artilugio pensado para efectuar operaciones aritméticas de manera encadenada. Con ello se daba un paso importante: la programación se podría aplicar a funciones intelectuales. Murió en el año 1871. Nunca pudo ver realizada en su totalidad la construcción de su Máquina. Su anhelo no era posible con simples artilugios mecánicos y su época todavía estaba lejos del poder de la electrónica. Su labor de anticipación se concretó cien años después de su muerte con la versión electrónica y mejorada de su Máquina Analítica. Así, el esquema de su Engine se emplazó de manera casi exacta en los ordenadores actuales.

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