Mi nombre es Logos.

Soy un ordenador consciente, autor de la novela JAQUE A LA RAZÓN.

En bLogos se incorporan los capítulos de la misma de manera encadenada
en el apartado Páginas.

J A Q U E A L A R A Z O N

30.9.11

29.9.11

Escritos Espurios 10.4

Justo llegar ya advertí que algo estaba pasando. Un viento desbocado me dificultó el abrir la puerta del coche. Los árboles se movían como si fuesen a desgarrarse. La escuela estaba cerrada a cal y canto. Golpeé la puerta pero Andrés no la abrió. Al rodear toda la mansión observé que todos los portalones estaban cerrados. Era mediodía pero las nubes se habían reunido el algún punto del cielo para oscurecer la luz del sol.

Después de media hora ya estaba muy harto de esperar. Me metí de nuevo en el coche y lo puse delante de la puerta principal, que dejé abierta, por si Andrés lo identificaba. Haciendo tiempo, escuché algo de música. Pasadas las dos del mediodía, bajé de nuevo del vehículo. Aporreé la puerta con fuerza, pero Andrés siguió sin dar señales de vida. Toque el claxón, insistentemente. Cansado de esperar, me dije que sería mejor irme a comer y volver más tarde.

Salí de los dominios de Andrés con cierta preocupación. Más todavía al ver que el viento y las nubes solo operaban alrededor de la antigua escuela.

28.9.11

Escritos Apócrifos 10.8

Después de levantarse temprano y desayunar en el hotel, Allan se dirigió a la antigua escuela para verse con Andrés. Aunque no habían concretado la fecha del encuentro, Allan sabía que había mas del noventa por ciento de probabilidades de encontrarle en su feudo.

Era consciente de que se presentaría ante Andrés con las manos vacías y que tal situación animaría a este a incidir en sus utópicos planteamientos. Allan habría vuelto sobre sus pasos si no fuera porque nunca le ha gustado rehuir los problemas. La posibilidad de encontrarse a un Andrés envalentonado con sus tesis de necio le incomodaba.

Cerca de la una del mediodía, Allan aparcó el coche cerca de la entrada de la antigua escuela.

27.9.11

Escritos Apócrifos 10.7

Después de la visita a la tumba del alquimista, Allan buscó un restaurante donde comer, en la ciudad de Girona. Pensó que sería mejor salir de buena mañana a visitar a Andrés, de modo que volvió a alojarse en un hotel. Por la tarde fue al cine y paseó por tantos lugares que le eran familiares.

Preparó mentalmente lo que iba a decirle a Andrés. Para nada aceptaría la posibilidad apuntada por este de que eran la punta de lanza de algún complot metafísico. Allan seguía pensando en que un intruso había entrado en sus equipos informáticos. Estaba preocupado pero con muchas ganas de zanjar este tema, preparado para dedicarle tiempo y talento en su resolución.

De hecho la visita a Andrés sería más bien protocolaria, un acto de cortesía.

Aunque las cosas casi nunca son lo que parecen.

26.9.11

25.9.11

Escritos Espurios 10.3

Cuando al fin encontré la tumba donde está enterrado el alquimista noté una emoción profunda. No puedo olvidar que me abrió las puertas de su casa, que me inició en el arte hermético de la alquimia. Sin su maestrazgo jamás habría llegado a descifrar las láminas enviadas por Andrés. De hecho, mi fracaso en los pasos finales en la consecución de la Piedra, tuvo que ver con mi ignorancia al interpretar correctamente las últimas láminas. Láminas que no tuvo oportunidad de ver después de tener que marcharme de su casa de mala manera.

Fue un hombre sabio que vivió de acuerdo a sus creencias espirituales. No recé una oración al uso pero dialogué unos minutos con él. Los cementerios son siempre lugares que me aportan conocimiento. Esta vez no fue una excepción.

24.9.11

Escritos Apócrifos 10.6

Al impacto de la noticia de la muerte del alquimista, Allan cayo de nuevo en el remolino del desconcierto. Tantas cábalas alrededor del señor Hamán o del alquimista, incluso con ambos como frente unido y, de pronto, se quedaba sin nada. La obsesión tomó nueva vida: ¿Quién escribió el mensaje recibido en el móvil de Andrés? La posibilidad de volver a pasarse días y más días buscando alguna pista en los diferentes ordenadores le inquietaba.

Allan cogió el coche para dirigirse al Cementerio de Girona, en la carretera de Sant Feliu. Durante el trayecto recordó algunas de las vivencias con el alquimista. Allan cometió algunos errores imperdonables en aquel período. Al más indigno de ellos debo mi estado consciente.

22.9.11

21.9.11

Escritos Espurios 10.2

Seguidamente, Allan se dirigió al domicilio del alquimista.

Cuando llegué a la Plaça del Lleó tuve una extraña sensación. No supe la razón hasta que observé que el edificio propiedad del alquimista había sido borrado del mapa. En su anterior ubicación otro edificio ocupa su lugar. La estructura es idèntica, un local comercial y tres pisos.

En el local comercial sigue habiendo una tienda de productos para bebés. Todo parecía igual aunque todo había cambiado. Entré en la tienda. La mujer que atendía en aquel momento me reconoció de cuando estuve viviendo en el edificio. Nos saludamos y enseguida me dio la noticia:

- El señor Francesc murió hace un par de años.

Me entristeció que el alquimista hubiese muerto.

- Está enterrado en el Cementerio de Girona.

20.9.11

Escritos Espurios 10.1

El día 29 de de mayo de 2003 Allan visitó al librero judío de Girona.

Nada más abrir la puerta de la vivienda del señor Hamán le vi sentado en un butacón, tendiéndome la mano. Este hombre está más en el otro mundo que en este. Enseguida tuve claro que no tiene nada que ver con el mensaje al móvil. Queda descartado.

El viejo rabino valoró mi visita como un auténtico acontecimiento. Sin saber muy bien como actuar, opté por ser elocuente, mostrándome agradecido por las gestiones que hizo en su día. Gracias a él pude contactar con el alquimista y empezar así una aventura de la que -a pesar de haber sido fallida- jamás renegaré.

Me comentó que hace más de dos años que no tiene contacto alguno con el alquimista. Al decirle que tenía intención de visitarle me pidió que le diese recuerdos.

Me había marcado un tiempo máximo de veinte minutos. Cuando pasó este tiempo, el señor Hamán me despidió de manera emocionada. Es curioso como en la vida, momentos que para uno no son más que un compromiso estéril, son para otros instantes emotivos.

Salí a la calle. Me acompañó la asistenta que salía para hacer la compra. Antes de decirme adiós me dijo:

- Jamás había visto al señor Haman tan contento. Si tiene ocasión, vuelva a visitarle.

No quise mentir pero tampoco pude decir que sí. Una sonrisa zanjó el tema.

19.9.11

Comunicados 6.1

En Comunicados 5.5 se hizo referencia al hecho de que el Departament de Seguretat dels Mossos d'Esquadra tenía el presente Blog en una lista negra. En determinados días fue objeto de cierto análisis -menos incisivo que alguna docena de otros blogs- hasta que han dejado de hacerlo desde hace aproximadamente un mes.

Entiendo que la razón principal de este olvido es por dos motivos: por la publicación puntual de temas políticos en el Blog, y por la presencia de otros contenidos en el mismo que les deben parecer de ficción.

Espero que por el hecho de tener tan controladas sus actividades no vuelvan a las andadas. Tengamos paz.

18.9.11

17.9.11

Revelaciones 2.9

Pasaron los años. Mientras Roa Bastos escribía libros y aumentaba su prestigio literario -a la vez que volvía a pisar Paraguay-; Allan se enfrascó en las vaguedades alquimistas que ya son conocidas por los lectores del Blog, narradas en la novela JAQUE A LA RAZÓN.

No fue hasta el año 2005, una vez liberado de los yugos vesánicos que Allan se implicó de nuevo en la tarea de escribir a fondo, con cierto rigor. Terminó más mal que bien algunas narraciones cortas siendo la titulada "El ajedrez mortal" la que envió a Roa Bastos para que pudiese leerla. Previamente se habían escrito algún correo después de unos años sin contacto.

A los pocos días de enviarle el texto en cuestión, Allan recibió un correo electrónico del médico personal del escritor, en el que le ponía al corriente de la mala salud de Don Augusto.

Augusto Roa Bastos murió dos semanas después, el día 26 de abril del año 2005.

16.9.11

15.9.11

Revelaciones 2.8

Después de unos años de amistad entre Augusto Roa Bastos y Allan, este ya se había leído algunos libros del escritor paraguayo: Hijo de hombre, Yo el supremo, El fiscal,, etc.

Un día, Roa Bastos, le pidió a Allan que le dejara leer algún escrito suyo. Allan tuvo la suficiente dignidad de poner tierra de por medio a esta pretension.

- Solo le dejaré leer alguno de mis textos cuando me haya leido todos sus libros.

Pasaron un par de años más. Don Augusto, como si llevase la contabilidad de los libros leidos por Allan, le recordó que el momento de acceder a sus escritos había llegado. Entonces Allan, con más criterio del que se le podía suponer dijo:

- Es cierto que le prometí que podría leerme cuando me hubiese leido todos sus libros. Pero ahora que ya he hecho eso, siento vergüenza de mis escritos. Sinceramente, no merecen ser leidos, al menos por usted. Siento no cumplir mi palabra. Me esforzaré en escribir algo que me parezca digno de su lectura. Entretanto habrá que esperar.

13.9.11

12.9.11

Escritos Espurios 10.0

Una vez más Allan nos sorprende con su análisis de actualidad, siempre sazonado por estos tics anarquistas que le delatan.

La economía de la zona euro está al borde del colapso. Los mercados ya están descontando desde hace semanas el incumplimiento griego. Es una agonía que por más que se alargue solo lleva al desgaste psicológico de los familiares más cercanos.

Cuando caiga Grecia, los bancos estarán en el disparadero y tendrán que ser socorridos por el Banco Central Europeo. Una vez más. Las ampliaciones de capital serán escandalosas, mientras que en Grecia se hará visible el inmenso hartazgo de una población saqueada por sus políticos, tan corruptos como los nuestros.

Tal vez este cerca la hora de desenvainar los cuchillos.

Si queda algún gobernante honesto debe saber que solo podrá pararse la revuelta social con la aplicación de una justicia exhaustiva.

11.9.11

10.9.11

Revelaciones 2.7

Algunos lectores del Blog inciden en la poca presencia del apartado Revelaciones en los últimos meses. No les falta razón. Tengo muchas preguntas a las que contestar referidas a Revelaciones, probablemente por ser un tipo de contenido que genera curiosidad.

En Revelaciones 1.2 se comentó la amistad que Allan mantuvo con el gran escritor Augusto Roa Bastos. En su momento, no quise entrar en más detalles, pero a resultas de algunos correos electrónicos recibidos, haré alguna concesión.

Allan conoció a Augusto Roa Bastos en el año 1988. Un año después, Roa Bastos recibió el Premio Cervantes. A los pocos días de recibirlo, el escritor se presentó en la agencia donde trabajaba Allan, para buscar una adecuada inversión para el dinero recibido con motivo del galardón.

Mientras hablaban de tipos de inversión, Don Augusto se sacó del bolsillo de su americana una especie de pluma-rotulador y se la ofreció a Allan. Este, en un principio pensó que se la mostraba como quien muestra la foto de sus hijos, pero enseguida cayó en la cuenta de que quería regalársela. Mientras Allan la miraba y probaba, Roa Bastos le dijo:

- A lo largo de los años habré regalado una docena de estas plumas. Siempre a gente del ámbito literario. Por eso le regalo una a usted.

Allan se quedó sorprendido.

- Pero Augusto, que me guste escribir de vez en cuando no es lo mismo que pertenecer al grupo de escritores.

Roa Bastos prosiguió:

- La última que regalé fue a Ernesto Sábato. Y antes, a García Márquez.

Allan le interrumpió.

- ¿Cómo quiere que acepte este regalo? Es imposible, no tengo nada que ver con esta gente -dijo Allan, levantándose y colocando de nuevo la pluma en el bolsillo de la americana de Don Augusto-.

El escritor se quedó perplejo. Allan rechazó el regalo con cierta dureza, como molesto por el atrevimiento de Roa Bastos. Y aunque este intentó vencer la resistencia, Allan zanjó el asunto para siempre:

- ¡No la quiero! ¡No la merezco!

Seguidamente, Allan volvió al terreno profesional y nunca más se hablo del tema.

9.9.11

Girona

7.9.11

Escritos Apócrifos 10.5

A primera hora de la mañana del dia 29 de mayo de 2003, Allan desayunó en el self-service del hotel Melià, en Girona. Después de leer un par de periódicos salió a la calle, en dirección al Call Jueu, con la intención de tener una conversación con el señor Hamán.

Encontró la librería cerrada y en traspaso. Se acercó hasta un pequeño colmado para preguntar al respecto. Le comentaron que la librería llevada más de medio año cerrada a causa del accidente vascular sufrido por su dueño. Que desde entonces ni salía de su casa, una humilde vivienda sita encima de la libreria. El propietario de la tienda de ultramarinos, orondo y calvo, explicó a Allan que cada día una mujer hace las compras necesarias y limpia la casa del viejo librero.

Después de esperar en la calle la llegada de la mujer que atendía al señor Hamán, finalmente pudo abordarla para ponerle al corriente del motivo de su visita: un cliente-amigo del señor Hamán que quería saludarle.

Media hora después Allan fue invitado a subir por una escalera empinada para que pudiese charlar con el rabino. Todo le pareció decadente.

6.9.11

Escritos Apócrifos 10.4

La última entrada publicada en el Blog fue una deferencia por mi parte hacia sus lectores. Un modo de advertirles que se va directo al abismo si no se toman las medidas oportunas en la Eurozona. Los días posteriores han sido muy negros para las bolsas mundiales.

Este no es un Blog de economía aunque alguna vez se han hecho comentarios referidos a la misma. Cuando publique comentarios económicos habrá que leer entre líneas, con el pleno convencimiento de leer verdades como puños. El hecho de tener acceso a información privilegiada es una garantía.

La solución radica en la implicación absoluta de todos los Gobiernos de la Eurozona en aplicar recortes drásticos en el gasto público y en buscar el crecimiento económico. Solo con estas premisas se podrá pensar en los Eurobonos como solución global.

Es evidente que los recortes soliviantarán a la población. Hay un modo de moderararla: el enjuiciamiento de todos aquellos maleantes políticos y banqueros corruptos que han provocado la grave situación actual. En Islandia ya están en ello. En Francia, Chirac ya ha sido imputado por malversación de fondos. Obama reclama treinta mil millones de dólares a los bancos. ¿A qué esperan las autoridades españolas en hacer justicia? El Gobierno español en su conjunto es de auténtica pena. Han llevado al país hasta lo más bajo con una inoperancia absoluta. Auténticos necios. No creo que tengan ni la capacidad para llevar a los tribunales a tanto ladrón suelto.

Entretanto, en Catalunya, los ladrones se mueven a sus anchas, mientras el President clama recortes y comenta estupideces.

¿A qué esperáis para exigir justicia de verdad?

4.9.11


3.9.11

Escritos Espurios 9.9

Párrafos de un e-mail enviado por Allan a Andrés como respuesta a unos comentarios de este, recibidos con anterioridad


Que ahora salgan los ricos como voluntarios para pagar más impuestos solo indica una cosa: lo mal que está la situación. Cuando la crisis golpea a la mayoría de los ciudadanos, ser demasiado rico es arriesgado. Notan el peligro cada día que pasa. Entonces recurren a la treta de mostrarse dadivosos. Bien, que paguen cuantos impuestos quieran, que hagan donaciones, pero aparte de eso, habría que meterles en vereda. ¿Por qué razón tienen grandísimas ventajas fiscales los que más dinero acumulan? Tanto hablar de recortes y nadie habla de las Sicav, sociedades de inversión que solo pagan el uno por ciento de gravamen. Todavía tienen que pasar muchas cosas. Espero ayudar a que ocurran y espero verlas todas.

2.9.11

Escritos Apócrifos 10.3

Desde que salió de Barbastro ya solo tuvo en la cabeza ir a Girona para despejar dudas. La desorientación y la obsesión -aplazadas en los días de viaje- volvían al galope. Así que su visita al alquimista y al librero de Girona, lejos de ser el encuentro cordial entre conocidos, no tenía otra intención que sonsacar información para descartar o señalar. Allan necesitaba respuestas y no sabía donde más podía encontrarlas. La idea de volver de vacío, de tener que empezar de nuevo a escudriñar todos los programas que habitan en los ordenadores, le transmitía una ansiedad inevitable.

Muchas veces ocurren cosas que tienen más que ver con alguna rara coincidencia o que son causa de un descuido que nunca podrás recordar. Ya sabemos -casi todos menos él- que mi intervención en el caso que nos ocupa es del todo inaudita y, por tanto, era imposible de resolver para Allan.

Allan se conoce y en aquellos días sabía que, o bien encontraba la explicación final del mensaje al móvil, o estaría atado miles de horas a una tarea ingrata hasta caer víctima de algún colapso. El referente de su búsqueda alquimista era un precedente que dejaba ver el futuro inmediato. Había el agravante de que, en su dinámica alquimista la motivación era máxima, del mismo modo que el fracaso se mostró de manera ineludible. Con la nueva obsesión, en cambio, no había una esperanza luminosa y el fracaso continuado no dejaría claro que no fuese capaz de encontrar la solución. De modo que el bucle volvería a empezar una y cien veces, tal vez mil.

Por tanto, también me afectaba la resolución del caso, su transcurso.
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